Así que desde entonces tengo en la cartera una serie de obras y autores, que aunque suenen disparatados, sé que pueden sorprenderme. Nunca se sabe "qué efectos secundarios pueden provocar en nuestros alumnos".www.jardielponcelal.com.ar
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"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla."
Gabriel García Márquez.
Y como para contarla necesitamos de las letras, la escritura, la memoria, los sueños y las historias, en definitiva, de la lengua; para eso está este espacio, para todos aquellos que amen de una manera u otra a estas dos amigas: la Literatura y su amiga inseparable, la Lengua.
Gabriel García Márquez.
Y como para contarla necesitamos de las letras, la escritura, la memoria, los sueños y las historias, en definitiva, de la lengua; para eso está este espacio, para todos aquellos que amen de una manera u otra a estas dos amigas: la Literatura y su amiga inseparable, la Lengua.
martes, 19 de marzo de 2013
El teatro, Jardiel Poncela y nuestros chicos.
Y es que hay algo que me llama la atención. De vez en cuando nuestros chicos te sorprenden.. y gratamente. Hace unos años, cuando buscaba y me "estrujaba los sesos" para encontrar la lectura del tercer trimestre de 3º ESO, y ya casi harta de no saber qué mandarles leer, se me ocurrió una idea descabellada (o eso pensé en un principio), probar con alguna obra de Jardiel Poncela. ¿Cuál fue la obra elegida que, además, me iba a servir como experimento? Pues Eloísa está debajo de un almendro. ¿Y el resultado? Impensable, asombroso y casi casi increíble. Resulta que les encantó, se rieron y disfrutaron de su lectura. Incluso me pidieron que les buscara otra obra del mismo autor para leerla ellos en casa. Creo que les recomendé Cuatro corazones con freno y marcha atrás". No les gustó tanto como la primera, pero tampoco les decepcionó.
Así que desde entonces tengo en la cartera una serie de obras y autores, que aunque suenen disparatados, sé que pueden sorprenderme. Nunca se sabe "qué efectos secundarios pueden provocar en nuestros alumnos".www.jardielponcelal.com.ar
Así que desde entonces tengo en la cartera una serie de obras y autores, que aunque suenen disparatados, sé que pueden sorprenderme. Nunca se sabe "qué efectos secundarios pueden provocar en nuestros alumnos".www.jardielponcelal.com.ar
lunes, 11 de marzo de 2013
Cuando hablar es sin h.
¿Qué ocurre cuando "hablar" ya no es hablar, sino que se convierte en el verbo "ablar", y eso si tenemos suerte, porque podría dar lugar a un suceso tan extraño como misterioso, entrando directamente en la lista de casos de la famosa serie americana Expediente X, convirtiéndose a su vez (para daño de muchos, sobre todo los pertenecientes al gremio de la Oftamología) en un ser monstruoso denominado "avlar"?
Pues sí, este fenomeno "paranormal" parece convertirse en las aulas en algo tan habitual y rutinario como el darnos una ducha después de practicar nuestro deporte favorito.
Como profesora de Lengua y Literatura, el asombro y estupor ante las faltas de ortografía de nuestro alumnos (no todos, pero sí muchos) ha dado paso a la impotencia y al cabreo. Muchos de los exámenes o trabajos que corrijo podrían entra en la antología del disparate léxico y ortográfico: "amor" con "h", "haber" con "v" y sin "h", "debía" con "v" y sin tilde..., y así hasta poder completar una trilogía del tamaño de El señor de los anillos.
Sí, estoy enfadada y mucho. Seguro que la causa es la cercanía de la 2ª evaluación y la montaña de exámentes que tengo que corregir, con sus correspondientes desmanes ortográficos. Y sí, probablemente este cabreo me "nuble la conciencia" y haga que salgan por mi boca palabras de las que quizá me arrepienta inmediatamente, pero...
¿Por qué ni dictados, ni palabras copiadas veinte veces, ni búsquedas en el diccionario... surten efecto? Sencilla y rotunda la respuesta, porque nuestros alumnos no leen, no se empapan de Los cinco, de Colmillo Blanco, de Las aventuras de Sandokan, de la colección de libros de Barco de Vapor..., que era los que yo leía a su edad. Y eso sin contar los tebeos de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, las historias de Esther y su mundo... Porque cuando uno lee, y disfruta con la lectura, el poner "estava" se lanza a nuestro rostro cual Alien dispuesto a devorarnos.
Yo, a su edad, no me sabía las normas de ortografía al pie de la letra, pero sabía que algo iba mal cuando en mi cuaderno escribía "ablar".
Aunque creo que esto de leer y de disfrutar leyendo, es tema para otro artículo...
www.lenguayliteratura.org
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