¿Qué ocurre cuando "hablar" ya no es hablar, sino que se convierte en el verbo "ablar", y eso si tenemos suerte, porque podría dar lugar a un suceso tan extraño como misterioso, entrando directamente en la lista de casos de la famosa serie americana Expediente X, convirtiéndose a su vez (para daño de muchos, sobre todo los pertenecientes al gremio de la Oftamología) en un ser monstruoso denominado "avlar"?
Pues sí, este fenomeno "paranormal" parece convertirse en las aulas en algo tan habitual y rutinario como el darnos una ducha después de practicar nuestro deporte favorito.
Como profesora de Lengua y Literatura, el asombro y estupor ante las faltas de ortografía de nuestro alumnos (no todos, pero sí muchos) ha dado paso a la impotencia y al cabreo. Muchos de los exámenes o trabajos que corrijo podrían entra en la antología del disparate léxico y ortográfico: "amor" con "h", "haber" con "v" y sin "h", "debía" con "v" y sin tilde..., y así hasta poder completar una trilogía del tamaño de El señor de los anillos.
Sí, estoy enfadada y mucho. Seguro que la causa es la cercanía de la 2ª evaluación y la montaña de exámentes que tengo que corregir, con sus correspondientes desmanes ortográficos. Y sí, probablemente este cabreo me "nuble la conciencia" y haga que salgan por mi boca palabras de las que quizá me arrepienta inmediatamente, pero...
¿Por qué ni dictados, ni palabras copiadas veinte veces, ni búsquedas en el diccionario... surten efecto? Sencilla y rotunda la respuesta, porque nuestros alumnos no leen, no se empapan de Los cinco, de Colmillo Blanco, de Las aventuras de Sandokan, de la colección de libros de Barco de Vapor..., que era los que yo leía a su edad. Y eso sin contar los tebeos de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, las historias de Esther y su mundo... Porque cuando uno lee, y disfruta con la lectura, el poner "estava" se lanza a nuestro rostro cual Alien dispuesto a devorarnos.
Yo, a su edad, no me sabía las normas de ortografía al pie de la letra, pero sabía que algo iba mal cuando en mi cuaderno escribía "ablar".
Aunque creo que esto de leer y de disfrutar leyendo, es tema para otro artículo...
www.lenguayliteratura.org

Me encanta que se una gente como tú a divulgar la lectura y el interés por la literatura. Parece una misión sencilla pero se presentan colosos a los que derrotar más grandes que los molinos de Don Quijote. Sólo haz la prueba de dejar un libro en el cajón de la mesa del profesor y verás como ¡a nadie se le ocurre tocarlo!
ResponderEliminar¡...Y qué razón llevas! La tarea es difícil, es como querer matar moscas a cañonazos, pero... si "el caballero de la triste figura" lo intentó, nosotros no debemos de hacer menos...
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EliminarMe encanta tu blog, Ana Belén. No sé cómo se pueden crear "esas transparencias" que provocan un efecto visual tan delicado y exquisito.
ResponderEliminarSobre el motivo de tu comentario, me gustaría compartir contigo mi visión del tema.
El problema no es que los alumnos no lean. Desgraciadamente los alumnos leen y escriben muchos, pero en redes sociales donde la corrección ortográfica brilla por su ausencia. En mis clases siempre que viene a cuento les digo que el Tuenti es un invento del diablo y que el daño que hace es incalculable.
"en el Tuenti pueden escrivir komo les da la gana no pasa na no utilizan puntuacion ni tildes ademas dicen ke sentiende sin provlemas".
La memoria visual es muy importante a la hora de escribir con corrección ortográfica. La inmensa mayoría de los que escriben correctamente lo hacen gracias a ella (hay excepciones muy significativas), por eso, cuando la memoria visual se ejercita en textos con incorrecciones ortográficas, el alumno las asimila y las reproduce. Y lo peor de todo es que no pueden evitarlo.
Llevas toda la razón. Y creo que no sólo el Twenti es un invento del diablo, sino también el recién aparecido WhatsApp.Es cierto que cuando hablas con ellos acerca de esto, lo reconocen, saben que escriben mal,pero no saben cómo remediarlo. ¿La rapidez de los mensajes? ¿Lo "guay" de utilizar abreviaturas o ese extraño lenguaje que entre ellos han creado? No sé... pero es realmente una pena que las nuevas tecnologías (o al menos algunas de ellas) no estén ayudándonos a mejorar la ortografía y la redacción de nuestros chavales.
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